Hay quienes caen en su propia trampa. Los hay. Igual que aquellos que se dejan devorar por la noche. Que cierran los ojos y dan un paso hacia la línea. Hacia el hilo. Un paso en un punto sin retorno.
Otros más cuelgan cortinas en lugares que no les pertenecen. Pintan paredes, atornillan puertas. Colocan el decorado que otros no verán. Los hay. Los otros. Esos que no conocen más que los nombres que los días colocan en su patio. Esos que evitan el paso hacia el punto sin retorno. Y la línea. El hilo.
lunes, 8 de julio de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
De viaje en viaje.
Llevo ya casi siete años mudándome de un blog a otro, cambiando mis palabras, el tono, la ortografía, el estilo y hasta el sentimiento. Todo lo posteado se ha convertido en parte de mis diarios de viaje. Y no, muchas veces no reconozco a aquella que escribía con mayúsculas y pregonaba su corazón herido. Y no, no reconozco a la de la esperanza vana, a la del optimismo producto de una noche de canciones. Estaba huyendo. Huía a través de los cambios de url o a través del diseño de mis bitácoras modificado una y otra vez.
Muchas veces estuve cerca de ser quién quería ser. Cerca. Muy muy cerca. Pero no era el tiempo. No era el tiempo exacto.
Mi memoria no me engaña, recuerdo las sonrisas, la esperanza, recuerdo también aquella tristeza que durante mucho tiempo no conseguí eliminar, recuerdo tantos y tantos y tantos errores. No. La memoria ni estos diarios mienten. Las frases en clave siguen siendo comprensibles para mí. Aún sé identificar qué alegría explican o que miedos ocultan. Aún sé cosas que más valdría olvidar y cosas que quiero guarecer en mi memoria. Me he perdido tanto. Me he encontrado tantas veces. Que ya no sé si la que de ahora es la misma de hace años. No lo sé, pero me gusta. Me gusta su nueva calma, su sonrisa. Me gusta que no está siempre enojada y que sabe perdonar y perdonarse. Tiene mi nombre y el mismo andar sin garbo. Tiene mi nombre, pero ha aprendido a ser feliz.
Muchas veces estuve cerca de ser quién quería ser. Cerca. Muy muy cerca. Pero no era el tiempo. No era el tiempo exacto.
Mi memoria no me engaña, recuerdo las sonrisas, la esperanza, recuerdo también aquella tristeza que durante mucho tiempo no conseguí eliminar, recuerdo tantos y tantos y tantos errores. No. La memoria ni estos diarios mienten. Las frases en clave siguen siendo comprensibles para mí. Aún sé identificar qué alegría explican o que miedos ocultan. Aún sé cosas que más valdría olvidar y cosas que quiero guarecer en mi memoria. Me he perdido tanto. Me he encontrado tantas veces. Que ya no sé si la que de ahora es la misma de hace años. No lo sé, pero me gusta. Me gusta su nueva calma, su sonrisa. Me gusta que no está siempre enojada y que sabe perdonar y perdonarse. Tiene mi nombre y el mismo andar sin garbo. Tiene mi nombre, pero ha aprendido a ser feliz.
Es feliz y quiere regresar.
domingo, 14 de abril de 2013
Amor es... ¿lavar los platos?
Ya son cinco años. Cinco largos años. No ha sido fácil para mí aprender a dejar mi soledad y el egoísmo con el que uno que uno aprende a convivir cuando se está solo.
Ha sido difícil aprender que somos diferentes y que no debo presionar para provocar cambios que no necesariamente son buenos. Ha sido difícil luchar contra todas las historias tristes que me han perseguido desde la infancia. Ha sido difícil aprender que puedo ser una mejor versión de mí misma. Ha sido difícil pasar de ser una "adolescente" de 23 años a una mujer de 28. Sí. Ha habido un montón de cosas difíciles en esta relación. Pero hoy, a la una de la mañana he descubierto que me gusta en lo que nos han convertido todas esas dificultades. Me gustan mis esfuerzos y sus esfuerzos. Me gusta ceder. Me gusta que ceda. Que lleguemos a acuerdos. Que hagamos pequeñas cosas que nos hacen felices. Que hablemos. Y hablemos. Y hablemos. Hasta solucionarlo todo. Me gusta descubrir, después de estos cinco años, que amor también es lavar los platos a la una de la madrugada y sonreír porque mañana ella no tendrá que hacerlo.
lunes, 10 de septiembre de 2012
PERFIL DE SOLEDADES (Amparo Dávila).
PERFIL DE SOLEDADES
I
Si alguien hubiera dicho:
la soledad se nutre de párpados caídos,
de silencios dormidos en la noche del ángel;
la soledad es una inválida semilla,
heredad antigua, cadena y mortaja...
Pero nadie lo dijo.
Y yo, que esperaba,
tuve que evadirme
por los cuatro puntos amargos del viento.
II
Me sorprendo cercana de la noche,
en vano pregunto y llamo;
bajo un cielo de ruinas
contemplo mis manos
que se alargan como interrogaciones
y veo, palpo, siento,
la soledad.
III
QUIEN quiera leer en mí
que baje los ojos hasta el musgo,
a la raíz misma del llanto,
donde se nutre y se dibuja el perfil de la angustia.
Es inútil buscarme en el verde árbol
que canta su pródigo verano,
su mediodía de pájaros
y la agilidad niña de una esperanza.
IV
SOY silencio y sombra.
Presentida, pálida neblina de una muerte,
siempre epidermis y tacto,
tan íntima y constante
que su voz expresa mis palabras.
y mis huellas son tan sólo el eco
de su propio paso.
V
DE soledades estoy hecha,
vasija y contenido.
Llevo una voz sin sol
que en vano quiere gritar, en el origen,
el color y la anchura del desierto;
en sí misma se encierra y despedaza
al intentar romper la cáscara del mundo.
VI
LLEGO por subterráneas grutas
al intacto manantial del sueño.
Y he ahí que me fugo
de las manos que me oprimen;
intento la estatura del grito
y avanzo hacia mi sombra;
porque nadie sabe
que este silencio de sepulcros
es sólo un eco
de tormenta en la cumbre.
VIl
NUNCA había estado
más cerca de mi muerte.
—Presencia en la rosa,
sombra sobre el agua—
en mí sentida, cierta,
lenta nostalgia o angustia viva,
esperanza o desesperanza.
VIII
DE nuevo, en mi deshabitado mundo,
contemplo mis manos
que se alargan como interrogaciones
y veo, palpo, siento
la soledad.
Si alguien me hubiera dicho...
Pero todos callaron.
lunes, 16 de julio de 2012
Es julio.
(LI)
Puse tu nombre a cada
cosa que me hizo llover.
renombre horas con el sonido de tus pestañas
al mirarme
yo decía “quiero” en
lugar de “quédate conmigo”;
miraba tus ojos, corteza
entre corteza y brotaban bosques en mi piel.
Aprendí a amar cada
telenovela que vimos-¡qué remedio!- juntas,
a saborear las fresas
que en mi lista de disturbios iban primero.
Coloqué primero tus miedos,
luego mis fantasmas;
yo decía “amor” en lugar de “fúgate conmigo”,
dejé que sembraras
girasoles en mi huerto,
con mis manos planté en
tu vientre semillas que creíamos, algún día crecerían.
Le di espacio a tus
caricias,
el preciado tiempo lo
regalé por completo a tu saliva,
quise dejar escrito en
tus muslos la palabra “siempre”
aparecieron marcas que
nos siguen aferrando.
Puse mi piel en tu piel
transparentando el universo,
nos convertimos en el
río de la infancia
y ahora, ahora necesito
decirte: “eres todo”
y sólo alcanzo a
pronunciar “es julio y nos hace falta lluvia”.
sábado, 30 de junio de 2012
Llovizna.
La tarde se deshace
en tristes lluvias gotas, la respiración se acorta, el cuerpo se prepara para
el sueño y yo, imaginariamente en tus brazos habito.
El trabajo diario, la
precisión marcada en el reloj, el ocaso del día viven en mis manos; solo sobre
tu piel pierdo el hastío, acomodada en tu sexo se diluye la cortina del miedo;
solo durmiendo en tu mirada el corazón descansa, se orquesta el gravitar del
tiempo; en tu noche amanezco; duermo en el oscilar de tu canto, soy la
respiración que se adhiere a tus caderas.
Solo en tu voz
respiro, solo en tu voz me recupero.
ATARDECER EN TI.
Ésta tarde canta
en los rincones de mi piel,
a la distancia
tu mirada enciende sin tocarme,
y en la espalda
una estrofa me habla de tu cuerpo.
Hay silencios
oyameles sauces,
gritos lluvia
nieve,
hay frases no
dichas
océanos y ríos.
Un ave está
contándome que vives en mi sombra,
la tarde
transita por tus venas
la tibieza de
los árboles se vuelve nuestro arrullo,
cantas, cantas y
ríes mientras la noche avanza,
cantas y ríes
con mi corazón a cuestas.
lunes, 18 de junio de 2012
A veces uno se cansa de decir y termina vaciándose. Así estoy, tan lejos de cualquier párrafo, tan distante de cualquier verso. Alguna vez leí que alguien decía: si dejo de escribir no pasaría nada. Y en efecto, no ha pasado nada, sólo que este vacío de letras se ésta llenando de un manantial nuevo. Cuando esté rebosante he de volver.
jueves, 22 de marzo de 2012
Tal vez.
Tal vez el destino es esto otro: andar como perdido en los recuerdos; ser prófugo de todas las historias; dejar la pertenencia para los histéricos.
Tal vez el destino era es otro: llorar donde nadie escuche nuestro absurdo; quemar nuestro nombre escrito en un papel; correr, correr, correr la maratónica desdicha de la vida; correr, correr, correr y no llegar a ningún sitio; ser un desarrapado, cubrir la desnudez con nuestros ojos; ser, no ser, ser lo que no se es y dejar de ser no siendo
Quizá el destino solo era esto: labrar la propia muerte comiéndonos la vida.
miércoles, 29 de febrero de 2012
No entiendo.
miércoles, 11 de enero de 2012
SUCEDE QUE ES AMOR.
Pues sucede que en lugar de ir a dormir, o en lugar de ponerme a trabajar en el protocolo de la tesis, he decidido tomar una taza de café y escribir un poco en el blog. Ayer fue un día bueno, es increíble que ya hayan pasado 45 meses desde aquel diez de abril; el tiempo vuela y a veces no me deja recordar con claridad todo lo que hemos vivido en estos años; creo que lo único que puedo distinguir con claridad es que en definitiva, como decía Fromm, el amor es una actividad, una actividad en la que uno debe estar dispuesto a colaborar, aprender y trabajar. No es algo fácil amar de verdad, no es nada fácil dejar de lado el narcisismo para concentrarse en crear algo con otro ser humano; amar es establecer un compromiso que adquirimos cada día al despertar, porque un pequeño tropiezo podría arruinar el equilibrio, pero, todo equilibrio puede ser recuperado.
No me extenderé en disertaciones sobre lo que es el 'verdadero amor' porque sin duda, al ser algo tan subjetivo, es visto por cada persona de diferente manera; en realidad yo sólo venía a contarles que a 45 meses podemos durar horas hablando de los riesgos que debemos de correr; de política exterior; de la religión de la que hemos desertado; del futuro; de la amistad; de lo triste que es que los otros no se atrevan a darle nombre al amor; del miedo y de la soledad, y que esto, nadie podrá negarlo, podría ser la perfecta definición de amor...
martes, 20 de diciembre de 2011
EL COMIENZO.
Se miró en el espejo; algo había comenzado, como una semilla mal plantada poco a poco empezaba a germinar en su interior una idea: ella era hermosa y eso era algo que ni el tiempo podría quitarle. Apartó el cabello de su frente y dedicó unos minutos más a observarse con detenimiento; le sorprendía cómo con una simple frase Miranda había conseguido transformarla, convertir su grisácea imagen en un cuerpo lleno de vida y luminosidad. Le sonrió al espejo, no podía evitar esa sonrisa, ni el escalofrío en su piel cada vez que recordaba la noche anterior; los ojos fijos de Miranda que tantas veces la habían visto con afecto antes y el tono de su voz al decirle lo que ahora no podía olvidar. Le parecía increíble lo que una simple frase había desatado y todo lo que un tenue batir de pestañas empezaba a provocar en su vida; no podía despertar del sueño en el que ella y Miranda habían hablado al fin con la verdad...
viernes, 16 de diciembre de 2011
Me gusta este diciembre...
Me gusta este diciembre, porque representa el cierre de uno de los años más inesperados de toda mi vida; por que es el perfecto final de un 2011 en el que no pude estar más cansada, más llena de pendientes y más preocupada; porque llegan a su termino los doce meses más intensos de toda mi vida.
Me gusta este diciembre, no hay duda, me gusta estar viva y llena de cosas por hacer; me gusta tener a los maravillosos amigos que tengo; me gusta haber encontrado más personas a quienes amar; me encanta estar rodeada de personas que verdaderamente valen la pena, y sobretodo me encanta llegar a mi cuarta navidad con el Bicho más hermoso del mundo.
Como saben, no creo mucho en esto de la navidad pero aprecio mucho que en esta época tratamos de ser un poco mejores y de valorar todo lo que tenemos. Diciembre es para celebrar, para celebrar la vida, el amor y la amistad, y yo, no dejaré de celebrar...
martes, 13 de diciembre de 2011
JAMÁS Y SIEMPRE.
A veces, somos tan felices con lo que
tenemos, con lo que hemos conseguido, con lo que hemos mantenido vivo, fuerte y
hermoso a través de los años, que terminamos creyendo que nuestra experiencia
podría servirle de algo a los demás, a los que no ha querido correr el riesgo;
a los que prefieren callar muchas cosas con el fin de evitar quedarse sin lo
poco que tienen. Últimamente me pasa mucho eso, bueno, debo confesar que
siempre, aún incluso antes de conocer lo que es la vida, he tenido esa poca tolerancia
ante aquellas cosas que no ocurren por el temor de que algo extremadamente malo
pase; esta, gracias al cielo, es una de las muchas razones por las que siempre
he detestado las telenovelas: jamás entendí por qué los protagonistas
inventaban pretextos ridículos para no estar juntos; desde pequeña siempre me
dije: “se aman, eso debería bastar para intentar estar juntos”; creo que eso
siempre me pareció inconcebible, terrible y absurdo; con el paso de los años me
di cuenta de que ese tipo de cosas ocurren en la vida real; de que hay personas
que han encontrado a ‘esa persona’ que realmente los hará felices, pero que
jamás darán un paso para conseguir esa felicidad por miedo a perder una mirada,
una sonrisa, una amistad, el afecto o la presencia de ese ser.
‘A veces es mejor quedarse con lo que se tiene
que arriesgarse a perderlo todo’, dicen algunos, y no estoy dispuesta a
creerlo; no es que yo sea una persona de grandes riesgos; sin embargo, he
sabido apretar los dientes, tragarme el miedo y dar el siguiente paso: me fue
mal… y me fue bien, y sobre todo, aprendí muchas cosas, continúe con mi vida y
un día, al fin, tuve éxito, y ese éxito sigue a mi lado.
Supongo que algunos tienen más cosas
que perder que otros, que el miedo es demasiado; que no están listos; que la
situación no es tan fácil; creo que lo que intento decir es que las decisiones
deben ser tomadas cuando todavía es tiempo de tomarlas; jamás he creído en la
impulsividad, pero a veces, sólo a veces, es bueno plantearnos la posibilidad
de romper con todo y elegir ser felices, de cerrar los ojos, apretar los
dientes y decidir dejar de ser parte de esa historia de ‘JAMÁS pasará nada,
pero SIEMPRE existirá la posibilidad’.
lunes, 12 de diciembre de 2011
NO ES AMOR
-No.
-Esto no es amor.
-No.
-No es amor.
-No – trago-, no.
Es que sos tan ágil mi amor, en tu cuerpo; soy tan elástica,
soy tan precisa mi amor, cuando te toco, tan acuática sobre vos; soy tan bella
y tan perfumada que me amás, mi amor: contra tu voluntad y contra tu odio,
cuando te toco estás enamorada.
Pero acabamos.
Y me vuelvo calabaza.
El amor –no se lo digo- es
religioso. Sacralización de los momentos. El teléfono desde donde te llamé. El café
en el que me dijiste que sí, bueno, que vos también de alguna manera era
evidente que me querías. La esquina que nos tuvo a los gritos una hora. El amor
detiene, registra, hace un templo de los detalles y es en la obsesión por las
banalidades donde lo reconocemos. Pero no se lo digo porque el sacerdocio es
cosa de uno. María no ha oído el llamado.
Haber causado el vuelco. Haber abierto
alguna vez la boca otro poquito. Haber generado el deseo. Ese deseo. Haber sido
mordida por sus dientes. Haber gemido incluso. Haber provocado furia y cambio. Ser
el hito. Haber permitido sus manos. Haberme mojado, haberla enchastrado. Haber enamorado
a una mujer. Demasiado para mí.
El más grande odio.
Como me odio el amor, me odio el
odio.
(No es amor, Patricia Kolesnicov, Edit. Punto de lectura)
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