lunes, 16 de julio de 2012


Es julio.
(LI)
Puse tu nombre a cada cosa que me hizo llover.
 renombre horas con el sonido de tus pestañas al mirarme
yo decía “quiero” en lugar de “quédate conmigo”;
miraba tus ojos, corteza entre corteza y brotaban bosques en mi piel.

Aprendí a amar cada telenovela que vimos-¡qué remedio!- juntas,
a saborear las fresas que en mi lista de disturbios iban primero.

Coloqué primero tus miedos, luego mis fantasmas;
yo  decía “amor” en lugar de “fúgate conmigo”,
dejé que sembraras girasoles en mi huerto,
con mis manos planté en tu vientre semillas que creíamos, algún día crecerían.

Le di espacio a tus caricias,
el preciado tiempo lo regalé por completo a tu saliva,
quise dejar escrito en tus muslos la palabra “siempre”
aparecieron marcas que nos siguen aferrando.

Puse mi piel en tu piel transparentando el universo,
nos convertimos en el río de la infancia
y ahora, ahora necesito decirte: “eres todo”
y sólo alcanzo a pronunciar “es julio y nos hace falta lluvia”.

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