Mostrando entradas con la etiqueta PIENSO EN VOZ ALTA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PIENSO EN VOZ ALTA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de agosto de 2011

La vida... no es tan mala.

En definitiva, no lo es, no es mala; por más que muchos, incluida yo, hayamos renegado de ella, la vida en realidad es lo que más valor tiene, es oportunidad y esperanza; posibilidad y lucha; y sobretodo es el contenedor que encierra todo lo bueno que podemos crear y compartir.
No puedo negar que la vida también está llena de dolor, violencia e injusticias, de personas malas y de tristeza; sin embargo, he tenido la oportunidad de conocer gente que me ha hecho pensar que todo lo malo en realidad es remediable; que cada acto negativo tiene su contraparte llena de bondad y que un día conseguiremos romper ese equilibrio y hacer que la balanza se inclina hacia los actos positivos.

Existe el amor, la amistad, la lealtad, la sinceridad, la belleza, la honestidad, los abrazos, la piel, la familia, las sonrisas y yo sólo digo: la vida, en definitiva, es buena.

jueves, 16 de junio de 2011

"LA FELICIDAD"

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
Mario Benedetti. 


Me he puesto a pensar sobre qué es la felicidad, más bien, me he dado cuenta esta tarde al enviar sin razón aparente un mensaje de texto que decía: "Soy verdaderamente una persona feliz", que la felicidad para muchas personas está basada en la ausencia de cosas, personas o situaciones malas; pues bien, creo que están en un error, creo que la felicidad es la capacidad de percibir todas aquellas cosas buenas que nos pasan, de valorarlas y de concentrar nuestra atención en el placer que nos provocan. La felicidad radica en nuestra disposición por disfrutar el mundo y todo aquello que nos rodea, no en nuestra capacidad de erradicar las cosas malas o huir de ellas. A veces, ¿por qué no decirlo?, pienso en las deudas, en los problemas que traerá el futuro, en lo que no tengo, en lo que no debería de tener, en el exceso de trabajo, en los obstáculos; pero pensar en ello no me hace menos feliz; a pesar de todo me considero una persona afortunada, porque hago lo que quiero y estoy con quien quiero y porque soy conciente de que soy feliz, porque quiero serlo; así nada más, tan simple como ese par de palabras.

viernes, 3 de junio de 2011

VIVIR EN UNA PESADILLA.

Se habla mucho de violencia hoy en día, de la violencia que hay en mi país, en mi estado, en mi ciudad; y de cómo la delincuencia organizada parece ir ganando la batalla contra el gobierno; se habla de muerte, secuestro, robos; pero muy poco se habla del daño psicológico y emocional que todo esto nos está ocasionando. Yo veo estos daños en mi madre que después de haber vivido una mala experiencia hace ya un año, que no relataré aquí, no da datos por teléfono aunque esté hablando conmigo y no ha vuelto a salir de casa cuando ya oscureció; lo veo en una amiga que vive al pendiente de las noticias, que se altera cada que escucha las sirenas de las ambulancias y que ha terminado por odiar salir a la calle; lo veo en ellas y muchas más personas, pero hasta ayer no lo había visto con claridad ni en mí, ni en mi hermano que tiene una personalidad muy parecida a la mía. Ayer le conté que había tenido pesadillas, "soñé con un ente que no podíamos atrapar", le dije. "Yo no te conté que el viernes soñé que yendo en el carro, otro auto se detenía bloqueándome el paso y mataba a tres tipos de una camioneta; al matarlos empezaba a voltear para todos lados y me veía, entonces empezaba a dispararme y yo me bajaba del carro y me tiraba bajo él. Desperté muy asustado, por eso el sábado no quise salir en la noche", me contó. Yo me sorprendí de la última afirmación: ¡un sueño tan real provocó que el cambiara sus planes!

 Después de pensarlo entendí que lo que hace más terrible ese sueño es que en efecto, sabemos que algo así realmente puede pasar hoy en día. Entendí su sueño porque hace un mes, en sueño, me vi correr perseguida por hombres armados que llegaron a la parada del transporte público, decenas de estudiantes y yo corríamos al quedar en medio de la balacera. Escondida en una especie de caseta vi cómo eran acribilladas con un balazo en la frente alguno de esos estudiantes y cómo una de esas balas estuvo a punto de darme. Fui perseguida por camionetas y me vi correr cómo jamás podría hacerlo en la vida real; sentí el miedo desbordándose en mi pecho y vi la realidad de la muerte al llegar a un lugar del que no podía escapar. Al despertar el miedo no se borró de mi cuerpo, y quizá jamás se borre.

 A esto hemos llegado: balas invisibles nos traspasan día con día, al escuchar las noticias, los rumores, los miedos; poco a poco se van alojando en nuestra mente todas esas escenas de horror; lentamente nos vamos convirtiendo en la generación que vio la sangre derramada. Nos han hecho daño a todos, con balas reales, con balas invisibles, todos hemos sido tocados ya; sólo espero que algún día todos podamos despertar de esta pesadilla en la que hemos empezado a vivir desde hace más de un año y que podamos curar nuestras heridas.

viernes, 21 de enero de 2011

NO HE PODIDO ESCAPAR.

No, no se puede escapar del mundo real; creer que las cosas son fáciles; usar el 'sinsentido' y la inconsciencia para deshacerse de los problemas.
No, al menos yo no he podido escapar; debería. Tengo dos semanas un poco estresada y sensible; lo segundo producto de lo primero, lo primero producto de lo segundo, y el caso es que pierdo el enfoque de lo que realmente debería de hacer. Entre más me estreso menos hago el intento de acabar con los pendientes, de resolver mis problemas, de trabajar y concentrarme en terminar.
A veces creo que necesito irme por unos días a un lugar en el que pueda estar sola conmigo; sin embargo conozco el poder de mi mente y sé que entre más soledad perciba, mayor es mi capacidad para divagar, para crear mundos que no existen, para vivir en la ficción de las palabras.
Hoy creo que solo necesito encerrarme en mi casa y sacar mi lista de pendientes, para no salir de mi encierro hasta que no hay terminado con ellos uno por uno, uno por uno, uno por uno...