miércoles, 5 de octubre de 2011

Lo que nos hace fuertes.

Pienso en cómo pasamos la vida entera cuidando a los que amamos para que nada los dañe; protegiéndolos en todo momento y soñando con construir murallas enormes que ningún enemigo pueda franquear; supongo que este instinto de protección esta presente en muchas especies. 

Imagino a las madres protegiendo a sus crías para asegurar la supervivencia de la mayoría de ellos, o al menos de los que demuestren ser más fuertes; sin embargo, creo que la mayoría de esas madres  muy pronto abandonan a su progenie para que estos aprendan a defenderse solos, a subsistir en ese mundo en el que cualquier signo de debilidad puede significar la muerte; eso al menos pasa entre los animales; porque en el género humano podemos ver a madres cuidando a sus cachorros de 30 años; a padres evitando que sus hijos adolescentes paguen las consecuencias de sus actos; a amigos haciendo malabares para proteger al más débil de ellos; a parejas dispuestas a ocultar su descontento por las acciones del otro con tal de no herir sus sentimientos; en conclusión, creo que nosotros los humanos jamás entendemos que en los errores, en el dolor y en los fracasos, está el verdadero aprendizaje; luchamos por evitarles lágrimas a nuestro seres amados; por evitar que conozcan el rechazo y el dolor de la derrota, y al tratar de evitarles todo eso, en realidad estamos negándoles el derecho de crecer y aprender.

Con el paso de los años he llegado a darme cuenta de que en realidad le damos demasiada importancia al hecho de 'sentirnos mal', al hecho de sufrir, he pasado por momentos muy difíciles; por situaciones que por una u otra razón han resultado demasiado dolorosas y alcanzo a comprender que  si no hubiese pasado por todas esas cosas no sería como soy ahora, seguiría siendo un cachorro frágil al que no le enseñaron que la verdadera lucha por vivir se libra día con día, conviviendo con todas las cosas buenas y malas que existen en el mundo. Sí, el dolor inhabilita, nos impide ver más allá de nuestras propias lágrimas, pero a final de cuentas, el dolor tiene la capacidad de ayudarnos a entender que no somos tan frágiles como nos dijeron que eramos; que podemos ser felices si lo deseamos; que aunque la vida sea difícil poseemos la fortaleza para sobrellevarla y sobretodo que no hay ningún dolor que no pueda ser superado si nosotros deseamos superarlo.

Pienso en cómo queremos proteger a las pocas personas nobles que quedan sobre esta tierra; pero ellos también necesitan conocer el mundo, conocer la vida tal y cómo es, y el mejor favor que podemos hacerles, es dejar que ellos solos luchen por su propia vida; eso, es lo que nos hace fuertes...

1 comentario:

  1. Así es, hoy más que nunca me doy cuenta que no me dejaron conocer las dificultades de la vida... de la mía ...

    ResponderEliminar